¡Buenos días amigos! Hoy, me he decidido por traeros una nueva «saga» de apuntes sobre el ligamento cruzado anterior, en la que se incluirá anatomía, tipos de patologías, posibles cirugías y como no, rehabilitación. Quería haceros una publicación de este tema, pero una sola publicación con todo lo que os quiero contar… ¡¡sería una locura!! Así que, así ha surgido esta maravillosa idea que me va a dar mucho juego. Os iré colgando los diferentes apuntes con la etiqueta de Saga LCA, ¡para que podáis encontrar una carpetita con todos!
Así que, vamos al tema que nos concierne:
Antes de nada, para poder hablar de la anatomía del LCA, debemos hablar de la anatomía y la biomecánica de la rodilla, ya que nos ayudará a entender mejor como funciona este ligamento.
La rodilla es la articulación media del miembro inferior que une muslo y pierna. Es una articulación bicondílea del tipo diartrosis, es decir, tiene forma de engranaje.
Estructuras óseas, musculares y ligamentosas de la rodilla.
- Los Elementos óseos: fémur, tibia y rótula. Las articulaciones de la rodilla están formadas por los cóndilos femorales y las mesetas tibiales, entre los cuales encontramos los meniscos; se encargan de la lubricación, aportan simetría y ayudan a que no haya un desgaste óseo; y por la parte posterior de la rótula.
- Las estructuras musculares de la rodilla se pueden dividir en dos compartimentos, anterior; se encarga fundamentalmente de la extensión; y posterior; se encarga fundamentalmente de la flexión.
- Anterior: cuádriceps, grácil, sartorio, aductores y tensor de la fascia lata (TFL).
- Posterior: bíceps femoral, semitendinoso, semimembranoso y tríceps sural (gastrocnemios y sóleo).
- Los ligamentos de la rodilla, al igual que la musculatura, se pueden dividir en grupos:
- Anteriores: ligamentos menisco-rotulianos y tendón rotuliano.
- Posteriores: ligamento cruzado anterior (LCA), ligamento cruzado posterior (LCP) y ligamentos meniscofemorales.
- Laterales: ligamento colateral lateral (LCL) y ligamento colateral medial (LCM), encargados de limitar los movimientos laterales de la tibia,
Biomecánica de la rodilla.
La biomecánica de la rodilla se basa, de manera principal, en un solo grado de movimiento: la flexo-extensión. Este grado de movimiento es el que permite acercar o alejar la pierna del muslo, además de ser el movimiento básico a la hora de ajustar la distancia del cuerpo con el suelo. De forma accesoria la articulación de la rodilla tiene un segundo grado de movimiento, que solo se consigue cuando esta se encuentra en flexión, la rotación. Esta se da sobre el eje longitudinal de la pierna.
La rodilla es una articulación, desde el punto de vista de la biomecánica, fascinante, ya que; pese a la gran estabilidad que presenta en la extensión, (se somete a esfuerzos muy importantes como es sujetar todo el peso del cuerpo); es tremendamente susceptible de sufrir diversas lesiones cuando se encuentra en flexión por su inestabilidad, debida al poco acoplamiento de sus superficies, lo que le lleva a sufrir diversos esguinces y luxaciones.
Y ahora si que si, ya llega:
Anatomía del Ligamento cruzado anterior (LCA).
Anatómicamente, el LCA, se extiende desde la parte postero-interna del cóndilo femoral externo hasta la parte anteromedial de la tibia en la cara media del cóndilo medial, y, aunque se trate de un solo ligamento, podemos distinguir dos haces, el posterolateral (PL) y anteromedial (AM), es esto lo que nos lleva a ver este ligamento girado sobre si mismo. Se trata de una estructura intraarticular y extrasinovial. Estructuralmente se compone de fibras de colágeno que se rodean de tejido conjuntivo laxo y tejido sinovial.
Es considerado el tope pasivo primario de la traslación anterior de la tibia sobre el fémur, de tal manera que dota de estabilidad a la rodilla tanto en el plano transversal como en el frontal.
Biomecánica del LCA.
El LCA es el encargado de evitar la translación anterior de la tibia en los movimientos de flexión, pero ese no es su único papel. Es, además, el encargado de dar una estabilidad rotacional a la rodilla.
Siendo estas sus funciones, cada fascículo de este ligamento tiene un papel más importante hacia un movimiento u otro. El haz PL se tensa más que el haz AM cuando se realiza una extensión de rodilla, por lo que sería el encargado de aportar una mayor estabilidad rotacional. Esta tensión se mantiene y va disminuyendo hasta los 90º de flexión, donde se relaja y entra en tensión máxima el haz AM, que, por lo tanto, sería el encargado de otorgar a la rodilla estabilidad tanto rotacional como traslacional.
Esto podría llevarnos a concluir que el haz AM realiza un trabajo más isométrico que el PL.


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