¡Buenos días amigos!
Hoy vengo a hablaros de una gran desconocida, aunque cada vez su nombre se oye más, mucha gente no sabe de ella, y es algo esencial tanto en la recuperación de lesiones como en los entrenamientos deportivos para evitarlas, la propiocepción.
La palabra «propiocepción» viene del latín y significa percibir lo que pertenece a uno mismo, es decir, podría definirse como la capacidad de reconocer el espacio que ocupa nuestro cuerpo en cada momento, nos proporciona la capacidad de detectar el movimiento y la posición de nuestras articulaciones.
Es un proceso complejo en el que existe una información aferente y una eferente que se proporciona por diferentes vías del SNC. Hay 2 niveles de propiocepción, el voluntario y el reflejo, al que pertenece el control neuromuscular. La información que recoge el sistema nos permite que se realicen ajustes en el control y la ejecución de movimientos.
La información recibida se procesa mediante los mecanorreceptores, localizados normalmente en las zonas cercanas a las inserciones de los ligamentos en los huesos y en la región epiligamentosa dónde actúan como monitores de la tensión y la fuerza aplicadas al ligamento, lo que nos lleva a su importancia a la hora de evitar lesiones y en la rehabilitación. Cuando se produce una lesión articular los propioceptores se atrofian, lo que les lleva a ser capaces de recoger menos información y por ello, la articulación, es más propensa a volverse a lesionar (por ejemplo: cuando te haces un esguince y te lo vuelves a hacer muchas más veces, lo que se denomina esguince crónico).
Para que esto no ocurra, debemos dar información propioceptiva a la articulación lesionada desde el principio de la rehabilitación o, en caso de prevención, en los entrenamientos. Los ejercicios variarán dependiendo de la zona de lesión pero seguirán siempre un mismo orden de dificultad progresiva. Empezaremos con ejercicios en descarga y sin resistencias y poco a poco iremos añadiendo dificultad, añadiremos ejercicios en carga, en superficie estable, bipodal y unipodal y después en superficies inestables (de menos a más), acabaremos añadiendo estímulos externos como desequilibrios y quitando sentidos (ej: cerrando los ojos). En el caso de ejercicios propioceptivos en los entrenamientos deportivos lo ideal es aplicar estos estímulos de desequilibrio en el gesto deportivo, así como realizarlo en diferentes superficies.
Resumidamente, un buen trabajo propioceptivo nos ayudará a no recaer en lesiones, permitiendo volver a una vida deportiva normal y sin limitaciones.
Dentro de poco os subiré un poco más sobre este tema y ejercicios tipo para diferentes articulaciones en siguientes publicaciones, pero de momento espero que esta os haya gustado.
Como ya sabéis llevo unos días súper OFF, lo siento mucho, estuve súper activa un tiempo pero entre agotamiento, las oposiciones y lo más guay… Me he apuntado a un experto de nutrición deportiva, así que en breves ¡¡tendréis por aquí también un poco de información sobre ello!!
Un beso virtual enorme amigos, y recordad #YoMeQuedoEnCasa, cada día es un día menos, llevamos 39, lo que queda es nada.

